Resuena un Nuevo Tiempo

Queridos hermanos lectores:

Fue necesario disponer de  tiempo y espacio para   adaptarnos  a  los nuevos registros  que revela el camino de unidad. Este camino contiene la experiencia que otorga  la tierra y la revelación que determina el  cielo. Es la fusión y el conocimiento adquirido en el gran propósito que marca el despertar y el retorno. A partir de hoy vamos a vivir un nuevo recorrido, inédito, sorprendente, relacionado  con la transformación y la transfiguración.

No es fácil avanzar en tiempos de cambios, porque las expectativas pueden ser muchas y algunas no condicen con lo que realmente se presenta en la nueva espiral de transición.

Este ciclo que se inicia tiene un sentir distinto, está basado en la constancia, en la continuidad y la confianza;  el poder se manifestará a través de la luz mayor.  Será la luz el pilar de la Redención.

En mi vida junto a la Hermandad Blanca acontecieron muchos movimientos especialmente internos, externos necesarios y por último todos ellos significativos para dar testimonio de lo que representa avanzar hacia el re-encuentro de amor y paz.

 Estamos transitando la gran espiral inter-dimensional, significa que estamos moviéndonos entre la cuarta y la quinta dimensión, (tiempo/espacio),  sentimos la atracción y  la tensión que genera el movimiento de elevación, nos sentimos arrastrados  por el vaivén que determinan las aguas (emociones), los vientos (los pensamientos)  generando todos ellos  incertidumbres. Existen nubarrones en el horizonte de vida material, generados éstos por la confusión y el descontento que se suscita dentro del hombre cuando avanza sin conocer  hacia dónde va.

Son tiempos de tensión, entre lo conocido y lo desconocido que sostiene el invisible hilo de luz.  Los seres conscientes trabajan afanosamente para construir este entramado divino que conecta lo humano y lo divino entre la realidad conocida y lo nuevo que se habrá de descubrir.

Será la fe, la esperanza y la continuidad, la que  nos irá conduciendo al gran océano de paz.

La tierra siente y  vive la tensión que anida dentro del hombre mismo, el temor la inseguridad y el desaliento, pero no podemos quedarnos con esos aspectos, debemos adentrarnos dentro de nosotros mismos y descubrir la fuente que nutre de luz nuestra realidad humana/divina ya constituida.

Si bien este hecho aún no es posible demostrar, estamos viajando aceleradamente hacia ese destino que determina el crear, el transformar y por sobre todo SER UNIDAD.

La vida está sujeta al permanente movimiento, aún cuando  no lo vemos, todo está reordenándose. Existen hoy  frecuencias que no pertenecen a la tercera dimensión, son campos electro-magnéticos de orden solar  y el sistema planetario se adapta a los registros de la renovación que subyace entre lo interno y lo cósmico.

La adaptabilidad del hombre de superficie será adecuarse entre los opuestos encontrando  un punto de enfoque, el cual lo llevará en cada etapa hacia un nuevo nivel de experiencia y aprendizaje, este punto es la LUZ, único elemento que contiene el poder de lo divino desde el ORIGEN AL FIN.

Somos luz desde el origen al fin, somos seres humanos conteniendo la chispa divina, en nosotros existe la luz y la misma debe proyectarse desde dentro hacia afuera para concretar este gran anhelo de AMOR – PAZ Y HERMANDAD.

Es constante la repetición de los contenidos que sostienen el camino entre la vida humana y el despertar divino, todo ha llegado a ser creado para constituir una vez  más la gran oportunidad, que se le brinda a la especie humana. Ser consciente de su origen y retornar a su propio hogar.

La tierra es el lugar de evolución, necesaria y elegida para ello, es el habitad maravilloso que nos ha permitido vivir y re-encontrarnos, fortaleciendo en cada etapa del camino el deseo de llegar. Primero a los sueños, luego a los anhelos del alma y por último al destino que marca lo divino.

Cuando logramos comprender que vamos transitando un solo camino, el de la VIDA INTEGRADA, ahí nos damos cuenta que no estamos separados, solo fue necesario identificarnos con la naturaleza hasta constituirnos en seres conscientes de una materia creada por amor y para evolución.

Ya hemos crecido, nos hemos reconocidos, y ahora surcamos el horizonte de nuevos desafíos. Transitamos el camino estelar, el que marca el tiempo de retorno y de re-encuentro, el que determina la alianza y el poder de lo sagrado consumado en cada cuerpo y alma que siente el llamado.

Son los tiempos de DIOS, son los tiempos del CRISTO, avanzando hacia el compromiso, ya se vislumbra una nueva aurora y los sonidos emergen desde los cielos y la tierra aguardando el renacer.

Será la luz quien otorgará al hombre y a cada reino el poder de la transformación  y esa nueva luz ya está presente, ya existe dentro del hombre, dentro de la tierra interna y dentro de cada reino. 

Se necesita aún  un tiempo cronológico para  dar vida y testimonio de la unidad en cada cuerpo, cada reino y cada sistema para así trascender.

Queridos hermanos lectores retomo mi actividad junto a todos vosotros en un día muy especial. Celebramos  el equinoccio, momento de equilibrio, reflexión y comunión. Que la luz acompañe vuestro camino, con amor y gratitud.  

Betty

2 comentarios en “Resuena un Nuevo Tiempo

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