Tiempo de luz

Queridos hermanos lectores:

Durante todo este año hemos compartimos el contacto, la revelación y la transformación, la misma nos fue acercando  al Templo Mayor.
Los invito a re-leer los distintos temas que fueron tratados y entregados a vosotros  porque encontrarán en ellos aún muchas respuestas. Cada tema es una herramienta que sirve al propósito, es la sutil alforja llena de semillas que maduran con el tiempo  y aportan compromiso y nueva visión para asumir y aceptar el desafío de llegar a concretar el gran designio de amor.

Es este un camino sin final, existe una finalidad seguir avanzando hacia nuevos estados de consciencia y de conocimiento, todos ellos marcan el proceso de ascensión y por ende de revelación; que nos ha de permitir arribar a tan ansiado re-encuentro de hermandad.

Erks nos convocó al  encuentro, al conocimiento y nos hizo partícipes de una verdadera transformación. Dentro del tiempo cronológico fuimos   comprendiendo los diferentes lenguajes que conforman la unidad almica/ material.  El cuerpo  y el alma evolucionaron  bajo el impulso de la redención, dentro del tiempo de transición.  Aquellos seres auto-convocados que aguardábamos el despertar pudimos escuchar lo inaudible y lo audible que fue manifestando el camino de retorno.

Hoy seguimos indagando, porque vemos la situación  del mundo y somos parte del mismo,  sabemos de las  necesidades humanas y las múltiples   transformaciones  que deben  acaecer para llegar al gran re-encuentro Crístico.
No son éstas  solos palabras carentes de sentido, es el  profundo proceso interno que no ha permitido percibir y revelar a través del tiempo/espacio el sentir y el hacer generado al contacto con lo divino.

Somos y seremos  siempre eternos viajeros, entre planos y mundos con distintas experiencias, seguiremos siendo HUMANOS CONSCIENTES del gran legado.
Somos esas almas destinadas al re-encuentro y  al despertar con un instrumento que ha de servir para concretar este cambio entre lo humano y lo divino que se debe fusionar.

Quiero recordarles que ya SOMOS desde siempre, desde aquel momento que elegimos volver para asumir el compromiso de demostrar que en la realidad que existimos se puede unificar la naturaleza y la esencia en una misma dirección y concreción.

Es éste un ciclo diferente “de reflexión”, vemos al ser humano lidiando con los problemas que subyacen dentro del mundo y la humanidad, la apariencia en todos los ámbitos, la lucha del poder en todos los niveles, y el eterno dilema de los vínculos. Nada escapa al orden divino, ya que existe un tiempo de consumación, un tiempo dentro de la transición.

Y no es para temer sino para comprender que todo está previsto y será el hombre quien deberá elegir el camino a seguir.
Es por ello que el CRISTO ha dicho: “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA ETERNA”.

Es muy cierto es el camino de la integridad, del despertar, de la hermandad. Es el camino de la vida con los vaivenes que ella contiene, con las oportunidades que nos brinda.

Es la verdad. Que revela lo oculto, lo que está latente  dentro  del  hombre mismo.  Es VER lo que se nos DA, es por sobre todo aceptar el desafío que implica estar consciente. Es avanzar sin miedos, comprendiendo que existe un poder ILIMITADO, el PODER DE LO DIVINO, el PODER DEL PADRE – DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

El hombre, el ser humano es una obra maravillosa conformada por partículas de luz, sistemas y moléculas afines al plano de creación. Es la perfección de Dios, y dentro de ella el hombre crea su mundo de acuerdo al cristal con el que observa.

Tendrá distintos planos e innumerables experiencias, todas ellas necesarias para llegar al destino marcado por su alma y su naturaleza. No existe un juzgamiento divino, existe la consciencia y tarde o temprano ella bucea en lo profundo de la  memoria almacenada para encarar  la redención,  mostrando la VERDAD. Permitiendo que el ser humano avance con autenticidad hacia el re-encuentro y la paz.

Cuán importante es comprender que hace 2016 años elegimos estar presentes/ conscientes/ dispuestos a SER –SENTIR Y SERVIR.

El Cristo avanza hacia ese encuentro tan aguardado y por ello el mundo vive el cambio, todo se ordena mostrándose, permitiendo que cada ser ELIJA  qué camino tomar. Como ser dentro de la realidad que comparte con la hermandad / humanidad.

Cada frecuencia dentro del tiempo que marcan los ciclos genera oportunidad y transformación.  Es confianza y constancia lo que debemos tener en estos tiempos  claros y oscuros que revelan con mayores impactos los problemas de la humanidad.

Debemos alinearnos al camino del medio, debemos buscar el equilibrio a través del auto-conocimiento, no es ser perfectos sino conscientes de elegir lo correcto. De entregarnos al poder del alma; porque si estamos en este re-encuentro es porque escuchamos las voces que murmuran tan dentro nuestro.

 La luz  vuelve a brillar otorgándonos la oportunidad  de recordar, permitiéndonos  establecer  correctas relaciones internas y externas para constituirnos  en un viajero sideral, entre los sistemas planetarios y solares retornando al origen y al nuevo concepto de unidad.

SAMANA  el  Cristo Cósmico, avanza irradiando su luz y su amor, existe un tiempo real  para el re-encuentro, existe un nivel de frecuencia que se ha de plasmar en cada etapa que aún resta del tiempo cronológico que estamos transitando.

La intensidad que genera su proximidad, crea una corriente magnética que irá mostrando cada lugar, plano, cada situación, generada por el hombre, por la humanidad,  “correcta o incorrecta”. La LUZ se expandirá y todo se VERÁ, la VERDAD surgirá y el camino se retomará, cada ser elegirá como lo habrá de transitar.

Cuando nos convocó a orillas del Jordán, nos dijo: a los dos mil años he de volver y vosotros estarán presentes para aguardar este encuentro/conscientes /comprometidos con las enseñanzas /despiertos.
Y es muy cierto a los dos mil años comenzó el camino de dicho re-encuentro  sus palabras fueron en aquel momento, adaptabilidad – inofensividad – flexibilidad.

Pasaron exactamente dieciséis años  y, si observan en anteriores entradas, encontrarán  la síntesis del trabajo realizado junto la hermandad de Erks verán cómo cada año generó un proceso de auto-transformación, si hemos llegado hoy, a este tiempo dentro de la transición,  significa que muchos seres conocidos y aún por conocer ya asumieron crear y concretar este mercaba de luz y amor.  Este camino de regreso hacia el Templo Mayor.

Cada año EL MISMO- EL CRISTO CÓSMICO  elevó la frecuencia permitiendo establecer la correcta sintonía entre la vida humana y divina, entre materia y mónada, el alma como intermediario  reflejó la luz y expandió la consciencia trayendo conocimiento y comunión. Entre cada uno de los seres y los planos que conforman el diagrama de retorno.

 Estamos acercándonos aceleradamente al contacto con la espiral macro-cósmica. Los sistemas ya muestran el movimiento permanente de los cielos. Y el camino interno nos ubica ante el compromiso de la ENTREGA.
Este año enmarca el renacimiento y la apertura del gran portal de conexión solar, es tiempo de crear de manera consciente el cuerpo de luz. Si soy luz cada cuerpo y nivel  estará conectando al registro luz.

Es importante comprender que la luz permanentemente se proyecta dentro del mundo que habitamos, tanto de noche como de día, el propósito es entender el mecanismo de interconexión que conduce al hombre a la fusión. Al contacto y a ser consciente de lo que significa transformarse en una antena catalizadora  de luz.

Los seres y los reinos comparten este proceso de afinidad y receptividad permitiendo incorporar registros LUZ. Repito: el campo lunar ha de incidir sobre las aguas, o sea desde el plano humano, sobre las emociones y la mente, estableciendo de esta manera un mayor estímulo tanto a nivel de sensibilidad  como  a nivel de electricidad;  y desde el plano solar incidirán sobre la luz interior o chispa divina  y sus correspondientes conexiones.
Luz de la mente, luz del corazón y luz del alma.

El nuevo Orden cósmico que rige este ciclo,  está sujeto al tiempo/espacio  provocando mayores alteraciones  dentro del planeta y por sobre todo dentro del sistema SOLAR. De esta manera podemos observar el impulso SOLAR Y LUNAR, CONJUNTAMENTE CON LA ENERGÍA IGNEA procedente del nivel interno planetario.

Debido a esto se han de producir alineamientos entre los planetas que forman nuestra órbita planetaria y constelaciones que oportunamente conducirán a nuestro mundo hacia la dirección predeterminada dentro del ciclo de transición.
Nosotros también estamos alineándonos a dicha dirección, si acompañamos  el orden interno y cósmico podemos  comprobar el proceso que vincula materia y esencia dentro del despertar.

Todo es armonía, ritmo y orden dentro del accionar divino, nada impide que los aspectos que conforman el origen y fin de un propósito sean interrumpidos por la falta de consciencia humana.

Es más, el hombre irá desarrollando y acompañando esta etapa bajo los la cánones impuestos por ley de periodicidad. “esta ley otorga continuidad de  manifestación, dentro del tiempo/espacio que requiere el propósito de Dios. La misma guarda  el programa de ascensión y trascendencia humana planetaria.

Cielo y Tierra ya contienen los nuevos niveles de conexión, el hombre como elemento conector debe aprender a responder al nuevo diagrama cósmico.
La Luz disipará las tinieblas aportando el conocimiento mayor, permitiendo al hombre el RE-ENCUENTRO con su origen en un proceso  de  mayor  Integración.
El hombre desde lo individual, la humanidad desde lo grupal tienen hoy la oportunidad de vivir lo desconocido, lo divino, que ha de cimentar  el renacer.

Los tiempos de luz son tiempos de manifestación, interconectados al Plan de Dios. Para que se manifieste y se conozca el designio, deben alinearse los planos interno, superficie, sistema; micro y macro-cósmico, permitiendo de esta manera traer a través del movimiento de ascenso y descenso las energías correspondientes al período a ser desenvuelto,  dentro de uno y fuera de uno, este “fuera” es concerniente  al plano que comparte la transición.

Cada ciclo está compuesto de tiempos marcados cronológicamente por siete años, esto representa la  apertura de una puerta, permitiendo conectar niveles dentro de un MISMO plano; o ciclos de once años; en el transcurso de  ese tiempo se abre un portal, descendiendo a la tierra un mayor caudal de luz, provienen desde el nivel macro-cósmico, provocando esta lluvia de estrellas o  partículas  LUZ, creando reacciones  en todos los planos ya interconectados, e incrementando el grado de receptividad  y transformación debido a la conexión entre el Sol Interno, el Sol de  Intermediación y el Sol Central.

Hablar de luz es hablar de vida, de origen, de fusión de átomos, moléculas y células; amalgamando materia y esencia: LUZ.
 Es la existencia quien permite lograr la evolución. Los registros históricos, han demostrado  en cada oportunidad la vida y su eterna  evolución, hoy llegamos a un tiempo crucial, de verdadera transformación y trascendencia.

Está marcado el cambio dentro de etapas previstas por la ley de retorno y el camino se adecua para el  progreso de aquellos seres que conscientes comparten el programa determinado por el Gobierno Celeste Central.

Al unir los ciclos para consumar el proceso de evolución de una espiral cósmica, (denominado mabantara) se realiza primeramente la SÍNTESIS, en cada uno de los planos y en cada nivel que se desarrolla la vida, permitiendo de esa manera comprender lo que originariamente   fue dando vida a la inconmensurable grandeza de mundos dentro de planos micro-cósmicos sujetos a niveles de interconexión macro-cósmico.10507078_10204750016532226_3666950395029594527_o

Son estos, momentos de grandes revelaciones, en donde el enigma del pasado en el presente deja paso al futuro aunque incierto probable para vivir lo inconmensurable.
Si nos remontamos al  génesis  LA CREACIÓN,  determinó  el MOMENTO OPORTUNO  donde  Dios  da vida a su gran obra.
En cada vuelta de esa  espiral  rige un acorde de manifestación establecido dentro del tiempo y espacio que requiere dicha evolución.

Nuestro mundo ha pasado por distintos ciclos de vida y dentro de ellos innumerables momentos de transición, pasos necesarios para la constante y permanente presencia del hombre dentro del mundo y dentro de los niveles creados para  así reconocer su propia identificación divina.

La luz como origen dio vida a la coexistencia planetaria/cósmica. De esta manera observamos lo micro: el planeta y los distintos reinos que lo conforman  y lo macro cósmico, el sistema en el cual estamos integrados.

Dentro de nuestro mundo, este que conocemos y que lamentablemente  no hemos aprendido a reverenciar como es debido, existe una luz que permanece encendida desde el origen hasta el fin. Esta luz es el sol interior, muchos la conocen con el nombre de energía IGNEA.  También denominado  Fuego Sagrado;  contiene  en su núcleo registros del mismo sol central.

En la actualidad esta corriente  activó  un “campo luz” de mayor interconexión,  uniendo los pasajes creados entre  planos y  tiempos de evolución.

Estas  corrientes energéticas  relacionan cada nivel creado con el correspondiente reino  en transición e  integrando a su debido momento al sistema planetario.
El Sol Central contiene la clave que determina  la creación. Son sonidos que al ser emitidos repercuten dentro de los planos de manifestación permitiendo la  evolución. La luz es sonido y color, el prisma proyecta la multiplicidad de colores y formas.

Este Sol Interior: es el  que da vida a la existencia interna, a los planos que dentro del proceso de conformación geológica permite el programa de desarrollo material. Podría decirse que está ligado al mundo concreto. A la existencia terrestre, lugar de desarrollo de experiencia humana e interconectada con cada reino evidente.

De esta manera lo interno y lo cósmico comparten el proceso que desentraña la existencia de cada elemento y de cada grupo almico constituido para la evolución.

Es por ello que dentro del  tiempo de oportunidad bajo los órdenes ya predeterminados por el GRAN HACEDOR, se aliñen todos los reinos al programa de reintegración, todo se ha de  mover sujeto al plan que determina la ley mayor.

Los soles INTERNOS  COMO FUEGO IGNEO, EL SOL DE INTERMEDIACIÓN como consciencia expandida  en el hombre consciente e identificado con sus pares, y el SOL CENTRAL núcleo interno de nuestro Sol visible,  entrarán  en resonancia bajo la ley de ascensión.

Juntos  irán a  provocar el movimiento necesario para vivir la mutación adecuada a la ley de  integración y trascendencia.

La hermandad de luz de la tierra, así, se les llama a los seres conscientes y comprometidos con el plan de DIOS, sirven  de pilares entre el cielo y la tierra, creando el puente dorado de la comunión.
El Sol Mayor comienza de esta manera a emitir las ondas magnéticas atrayendo lo afín, para dar cumplimiento a los ciclos que ya están fijados en el camino de la transición.

Hoy, ya poseemos información de la existencia de mundos internos, tenemos conocimiento de las interconexiones entre la superficie y los reinos que conforman la gran esfera de vida tridimensional.
Al estar sujetos al tiempo de reformas nos coloca a cada uno ante la reflexión y la comprensión para así tener conocimiento de la conexión que se realiza entre los planos terrestres y los cuerpos humanos.

Cada uno posee en su interior esa luz, existe como siempre similitud, es necesario darse cuenta que todo rige hacia  un mismo nivel de evolución, y aceptar el desafío de integrar lo interno, la superficie y lo cósmico será en nosotros un verdadero acontecimiento que determinará la gran posibilidad de retornar.

El Sol de Intermediación al que hago referencia, se lo denomina también como el  TEMPLO MAYOR DE LA ESFERA,  existente dentro del plano interno de la tierra y; a su vez está conformado en la superficie por la humanidad denominada  HERMANDAD DE LUZ consciente, debido al desarrollo de luz generado por  la  expansión de consciencia, confiriéndole una capacidad inherente en el transcurso de la vida terrestre sujeta a la experiencia y al testimonio  que cercioró dentro de sí mismo.

Al hablar de interconectar la luz de la  mente, “conocimiento”,  luz del corazón “amor” y luz del alma “integración” estoy refiriéndome a ser conscientes de las reacciones que concedemos como materias humanas despertando el sentir del  alma, tornándonos en  seres capaces de irradiar la luz y el amor que poseemos dentro de nosotros mismos.

Esta unidad lograda permite a través de seres afines “humanidad/hermandad” concretar tan ansiado proyecto que ha comenzado en el origen  (como almas) y que hoy tiene la posibilidad de finalizar(como seres humanos conscientes) permitiéndonos dentro de este  ciclo trascender hacia una realidad de mayor evolución.

El encuentro se dará y el amor nos permitirá  ascender hacia el plano de DIOS.

Con amor.

Betty  Muhn

 

5 comentarios en “Tiempo de luz

  1. francisco escobar

    Betty muchas gracias ,estaba esperando y me p arecio mucho tiempo pero valio la pena cada vez mas claro y se habre mas ventanas y puertas al esclarecerse lo que hemos escuchados y vistos los primeros tiempos del inicio.Es buena la recomendación de leer mas de una vez cada mensaje. Un abrazo de Luz a ti y la familia .

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