Aurora y Erks “Amanecer de un nuevo tiempo”

Al iniciarse un  nuevo ciclo, nuevas corrientes energéticas impulsan los niveles internos, externos y cósmicos, permitiéndonos comprender el sentido que nos convoca a estar presentes.
Estar presentes significa comprometerse desde lo interno y lo cósmico con el nuevo nivel de resonancia que aportará a vuestro vehículo de luz el signo mayor de los tiempos.

Desde el sol espiritual central desciende un potente rayo de luz, hacia el templo mayor de la esfera, dentro del mundo interno, de allí será irradiado a cada templo interior, habitáculo divino dentro del cuerpo material del hombre.

Este potentísimo rayo de intenso caudal eléctrico activa la llama interna permitiendo al hombre avanzar hacia nuevos estados de consciencia, de expansión y de visión.

Esta corriente de luz ígnea, crea los suelos ardientes para dar vida al nuevo ser. Es la puerta abierta de la gran manifestación cósmica que a través de ellos impulsa gradualmente a la materia a la transfiguración.

Nuestro logos planetario “Sanat Kumara-Shamballa- alfa –omega” acompaña este grado de manifestación cósmica ya que a través de él, como así mismo del CRISTO Cósmico “Samana”,  descienden dichas corrientes energéticas.

El primer rayo de nuestro logos planetario le corresponde a su mónada. Permitiendo de esta manera a través del fuego eléctrico incentivar todas las corrientes hacia un mismo fin. Evolucionar, resucitar, renacer.

El segundo rayo de nuestro logos planetario representa el alma, es el proceso transformador que permite integrar, sintetizar y unificar, desde la diversidad a la unidad, desde lo total a la síntesis. De lo externo a lo interno. Para ser luz a través del amor.

La personalidad del logos,  es de tercer rayo y se utiliza para producir la transfiguración. Todas estas corrientes descienden en un rayo potentísimo denominado platino.

Es la luz impulsada desde la fuente cósmica, es el poder del CRISTO que vierte el caudal mayor de AMOR a cada cáliz interno receptor en estos tiempos de la verdadera transformación.

Todo esto se logra a través de la voluntad de vida y la voluntad de bien, que debe ser desarrollada en este tiempo de transición y resurrección.

Esto se inicia bajo el signo de Aries, ya que este representa: el secreto de los inicios, de los ciclos y de la oportunidad de emerger.

Así mismo Aries, es el comienzo, lo mismo que el final. Cristo muere y resucita en Aries, porque de esta manera demuestra que existe otra realidad.

En este nuevo tiempo el orden divino “Anu Tea- revelación macro-cósmica” aporta una nueva corriente eléctrica intensificando la luz de la vida porque nos permite existir. Es el iniciador de un nuevo ciclo de redención, de transformación y transfiguración, de conocimiento integrando luz, de esencia manifestando el poder ilimitado del AMOR.

Lo vivo es el proceso de espiritualización, lo muerto es el proceso de materialización. Debemos enfocarnos en la vida, en la creación, en el poder de DIOS.

La era de acuario será verdaderamente la Era de la resurrección. La Era de piscis fue la era de la decisión.

Debemos fijar nuestra visión reunidos con el corazón abierto  y el sentir del amor envolviéndonos. El Cristo vivo frente a nosotros, irradiando su luz, aportando el fuego líquido que emana desde el sol espiritual central. El cáliz interno de cada ser recibe y lo vuelca a todos los seres, a todos los lugares, a todo el planeta, a todos los sistemas.

Porque es luz de amor y verdad, es integración y poder de unificación. Nos habla de la vida, la resurrección y la trascendencia de la muerte.

Dejemos que la estrella “Lis Fátima-consagración”,  brille en nuestra frente, permitiendo guiar y ser guiados por aquellos seres que tanto aportan a nuestra realidad humana divina en este tiempo de HERMANDAD.

Concluida la actividad interna y externa comprometida por la gracia de un nuevo sentir interno y cósmico.

“Alquimia sagrada, Ibera Océano-Laguna”,  la gran Hermandad blanca, abrió el portal mayor que ha de conducir a la humanidad hacia la nueva realidad trascendental.

El conocimiento que hoy se ha de integrar está basado en el tiempo solex. “Adaptabilidad y existencia, Erks”. Son estos los nuevos ciclos que aportan al peregrino el último pasaje entre la realidad humana consciente y la divina integrada. Los pasos actuales nos han de conducir progresivamente hacia el mayor proceso de fusión vivido entre lo interno revelado, lo externo transformado y lo cósmico incorporado o despertado.

Hemos logrado a través del tiempo y el espacio crear el puente de conexión interno, externo y cósmico.  

“Mirna Jad-comunicación y Cima azul templo interior”.  Desde el nivel interno despertamos la memoria del auto-convocado, el legado divino asumido para estar presentes en este tiempo de transición planetaria.

Desde lo externo reconocimos el camino, que separan los mundos de superficie con los mundos internos y cósmicos. Aprendimos a ver más allá de lo visible humano, descubrimos el mundo interno existente en los niveles planetarios y en nuestra propia realidad interna humana, vivimos el contacto entre lo inimaginable y lo atrayente de nuestro propio nivel que nos ha conducido a estar presentes.  

Y el tiempo transcurrido entre la tensión que generan las formas y las leyes que rigen el sentido mayor de evolución, fuimos aprendiendo a ser conscientes, primero de una realidad que nos convocaba a ser partícipes de un nacimiento interno para renacer a un mundo cósmico.

Hoy estamos en este nuevo tiempo bajo la nueva realidad existente, atraídos por el poder ilimitado del PADRE, DEL HIJO Y LA GRACIA DIVINA DE LA MADRE

De esta manera la tríada espiritual configura la espiral magnética que ha de integrar las esferas. La revelación da paso a hombres nuevos consientes del nuevo nivel de trascendencia final.” Miz tli tlan, renacimiento”.

Conscientes de un mundo que vive la atracción y la transfiguración  en cada recodo de su camino y conscientes del proceso que internamente se genera dentro, fuera y cósmicamente para así vivir la trascendencia, el gran retorno, el salto cuántico inédito que aguarda a esta HUMANIDAD doliente y desmemoriada de su verdadero origen DIVINO.

Los ciclos inexorablemente van cumpliendo sus etapas y lo mayor integra a lo menor, el tiempo-espacio se crea a través del sol  y la existencia de una realidad divina nos muestra el camino mayor.

La tierra clama el cambio y los cielos producen la constante aceleración y traslación. Existe una unión creada a través de las octavas, son los sistemas de redes que conforman la malla etérica, en cada uno de los planos internos, de superficie y planetario para así vivir integrados el proceso de re-ubicación e integración con el nuevo nivel y sistema que DIOS proporcionó a la nueva tierra.

La luz interna de nuestro planeta activado por la nueva frecuencia vibratoria construyó y vitalizó el templo interno de cada centro energético, “Aurora-Erks-Mirna jad-Ibera Océano-Laguna-cima azul- Liz Fátima-Anu Tea y Miz tli tlan”, para así dar vida al conocimiento del camino del despertar;  que abría de conducir al hombre y al planeta hacia una nueva realidad dimensional.

La luz de superficie creada por el despertar del hombre al contacto con su fuente y al proceso de auto-transformación vivida, en unión con seres afines al camino de evolución. Conformaron el templo mayor uniendo sus luces internas a la luz de la consciencia grupal de identidad almica/monádica.

Y la luz del sol origen de un sistema creado para dicha evolución, nos proporciona el sentido mayor de atracción que despierta hoy al sentir del alma y el corazón revelando  el ciclo de transición.

Sabemos que nuestro origen es solar, estamos conformados por materia dentro de un sistema que genera el movimiento constante de evolución, la malgama sagrada de unidad humana/divina, despertada al impulso del nuevo tiempo de redención.

Poseemos en el transcurso de esta auto-revelación humana- divina, experiencia, comprobación y determinación. Hemos alcanzado varios peldaños de esta escalera ascendente y vemos desde el plano alcanzado un mundo en proceso de transformación.

No estamos libres aún de esta realidad a la que pertenecemos, estamos más bien comprometidos a ella porque poseemos un conocimiento experimentado por la vida de transición. Generado por el despertar de consciencia.

Tenemos y asumimos responsablemente ser parte de este gran proceso de redención, “purificación-transmutación-transfiguración”, por esta razón nosotros mismos vivimos la alquimia, la transformación y aún falta la transfiguración;  estamos presentes, dispuestos, siendo conscientes de una realidad que nos conduce rápidamente a dicho nivel de transición e integración.

Somos cada uno y todos juntos con el CRISTO;  no podemos solos, sino unidos representarlo, somos una cualidad cada uno, pero en totalidad integrados por el amor somos el CUERPO DEL CRISTO, esa unidad de vida divina configurada en un SOLO CUERPO Y ALMA. ÉL era, es y será UNO, nosotros todos grupalmente somos ese cuerpo Crístico necesario para dicha trascendencia divina.

Con amor y gratitud.

Betty

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4 comentarios en “Aurora y Erks “Amanecer de un nuevo tiempo”

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