EMITIENDO UN NUEVO ACORDE

Queridos hermanos lectores:

Son tiempos de grandes cambios, momentos únicos para el cuerpo y el alma.

Existen tantos episodios en la vida diaria comulgando entre los mundos internos y cósmicos  que se hace difícil retenerlos, todo acontece rápidamente y nos lleva hacia nuevos estados de consciencia.

El lenguaje se nos ha reducido a través de las palabras y hoy sentimos la inmensidad de la luz, conectando e incluyendo a cada ser en una nueva espiral de experiencias.

Pasan veloces los días y por ende los años, no estamos ajenos a estos acontecimientos, sino inmersos en el gran desafío que implica el compromiso,  la responsabilidad de ser y vivir lo  inmanente y trascendente.

Ha comenzado la etapa de la transformación material/ humana/planetaria. A partir de este año 2016, año de renacimiento consciente;  veremos y viviremos conectando, sintiendo y transformando nuestra naturaleza; nuestro sentir humano en divino.

Los sistemas internos, planetarios y solares mostrarán  el  movimiento de aceleración entre lo micro y lo macro cósmico. Estableciendo acción y reacción.

Solo debemos observar los cielos y  percibir lo que acontece dentro de nosotros, el silencio y la quietud nos llevarán  hacia la percepción y la verdadera comunión.

Todo se incluye dentro de la gran esfera de cristal. Y el puente dorado une a las pequeñas luces dispersas, reuniéndolas dentro del escenario que representa la tierra en la  maravillosa experiencia de ser viajeros conscientes  hoy  y siempre de la evolución y la oportunidad de renacer.

La Tierra ha de renacer, bajo el registro  de una nueva frecuencia de luz y amor. Esta nueva tierra estará compuesta por seres humanos que alcanzaron a través del despertar la unidad entre sus octavas internas, externas y cósmicas, tornándolos aptos para  vivir la transformación y transfiguración “materia en luz” proceso alcanzado por gracia divina  en el etapa final de la transición.

Son estos mundos hoy desconocidos por el hombre, que alineados a las nuevas frecuencias  amalgaman y conforman los planos de permanente crecimiento interior, exterior y cósmico. Permitiendo que todo se descubra tras los pasos certeros  que nutre el constante camino del conocimiento superior.

No es casual, que hayan transcurrido exactamente, cuarenta años,  desde el primer contacto  con los seres extra-terrestres y  treinta y tres años dentro del camino  hacia el mundo interno.

Ellos marcaron el inicio de un programa que se dispensó por ley superior.

Todo estuvo dispuesto, entre el Cielo y la Tierra y  bajo la gran cúpula dorada del Templo Mayor, los seres divinos daban forma al propósito marcado por la ley de retorno.

Cielo y Tierra ya contienen los nuevos niveles de conexión, el hombre como elemento conector debe aprender a responder al nuevo diagrama cósmico

Una nueva luz emerge en nuestro horizonte de vida humana consciente, es la luz de un nuevo sol que rige el camino de todo ser, y le permite volver al hogar.

El hombre ya está insertado en el holograma divino que rige el destino marcado por Dios. Tiempo y espacio crean la nueva plataforma de interconexión entre una realidad terrestre y una  existencia extra-terrestre.  Permitiéndonos comprender el propósito que convocó a seres humanos y hermandades cósmicas a participar de esta transición planetaria.

El tiempo transitado desde aquel momento hasta el actual redimió cuerpo material y planetario, generando movimientos acordes a órdenes divinos, e interconectando nuevos circuitos de luz, conformadas por octavas. Son éstas  frecuencias electro-magnéticas que permiten  desarrollar la unidad: humano-esencial-monádico.

A partir de allí, el hombre “buscador eterno” asumió su propio rol en este escenario que es la vida, comprendiendo que cada movimiento generaba una acción y reacción adecuada a su elección.

Este planeta, nuestro mundo está calificado como escuela de evolución material/esencial. En cada raza física existió un desafío, una prueba a trascender, y dentro del viaje eterno, el hombre, fue adquiriendo dominio y determinación en el decidido pasaje  que le ofrecía la vida y su libre albedrío.

Sujeta estaba la especie humana a los vaivenes de su propia elección, no todos buscaban la vía interior, aquellos hermanos que salían de los cánones impuestos por la sociedad, enfrentaban no solo a su propia especie  sino también su propia naturaleza entre el sentir y el hacer que determinaba el saber.

Fueron aquellos seres los grandes maestros, los que dejaron sus huellas en el transcurso de la experiencia humana, hasta alcanzar el nivel y la apertura que permitía al hombre descender lo sagrado.

Muchos hombres y mujeres abrieron el camino, se abrieron a sí mismos desde la mente, sintiendo su corazón  para descubrir el alma.
Y allí ante la evolución que marcan los tiempos, en la continuidad que otorga el creador, desciende la luz a la tierra permitiendo tornar consciente al hombre conduciéndolo a un plano mayor.

Los cuarenta años representan la síntesis de los cuatro cuerpos que constituyen la evolución humana material. De esta manera se relaciona el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual aptos para adecuar el desenvolvimiento que ha de otorgar el cuerpo budico, o sea comienza en este año el proceso más fascinante y maravilloso que pueda unificar como naturaleza el ser humano, la verdadera transfiguración está siendo impulsada por los nuevos niveles de frecuencia luz. Estableciendo acordes correctos dentro de cada plano ya creado y cada cuerpo constituido en receptáculo. Permitiendo ser simplemente un instrumento que acompaña el transcurso del proceso evolutivo hacia el objetivo que enmarca el orden divino.

Así mismo los cuatro reinos viven el proceso electro –magnético acorde a los registros que determinan el salto cuántico, todo elemento contiene los  acordes y frecuencias determinadas por la ley de retorno.

Los treinta y tres años de ERKS permiten al hombre dejar lo viejo y asumir lo nuevo, implica la entrega al designio de ser simplemente un ser catalizador de las frecuencias que determinan la unidad crística.

Este período  recién se inicia, tiene tiempo cronológico necesario para ser asimilado y por supuesto aceptado (2016 al 2021) será determinante para la transmutación a nivel materia. Se comprende desde otra escala de frecuencia y existencia dentro del camino ya asumido.

Con amor y gratitud.
Betty

6 comentarios en “EMITIENDO UN NUEVO ACORDE

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