Ser Instrumento

Queridos hermanos lectores:

Antes de continuar nuestro camino hacia lo trascendente quiero contarles como es mi camino entre el cielo y la tierra. Como he ido o han ido tejiendo mis hermanos mayores esta red de luz interna y cósmica, permitiendo que mi naturaleza pudiera encontrar el  equilibrio  y la adaptabilidad entre lo humano cotidiano y lo cósmico de un  llamado a ser Instrumento.

Muchos me conocen  porque recorrimos juntos gran parte del camino, otros lo siguen haciendo y,  otros llegarán cuando deban de llegar.

Quizás sorprenda esta decisión de contarles mi experiencia, mis hermanos de la tierra y mis hijos,  siempre han aguardado este relato, ya que engloba una vida vivida entre los quehaceres mundanos y las revelaciones de orden divino.

Quiero  unir el sentir y el hacer, el compromiso de SER UNO MISMO y así  ir contándoles cómo se siente asumir el Despertar.

El inicio  (1983- 1989 primera parte).

Todo comienzo tiene un principio y el mío lo iré descubriendo junto a Ángel Cristos Acoglanis. Tenía yo 19 años cuando comencé mi relación con Ángel, el era 30 años mayor, un ser con inmenso carisma, poder y enorme conocimiento.  Su vida estaba ordenada y la mía recién comenzaba.

Fue  atracción, amor, admiración de todo un poco, quizás la magia del encuentro y del camino que nos fue llevando hacia un destino. Mucho tiempo después de su muerte pude saber que nuestra relación ya estaba predeterminada desde otra existencia. Llamemos destino o reencuentro. Lo cierto es que el tiempo y el espacio conspiran para hacer realidad lo que ya marcado está.

Ángel me enseñó a transitar el mundo que él vivía, lo acompañaba siempre, viajábamos a cada lugar donde él atendía, Buenos Aires, Córdoba, San Francisco, Rio Gallegos y Rio Tercero. No teníamos un lugar establecido, vivíamos en hoteles, un  ir y venir hasta que decidimos conformar la familia.

Su profesión era osteópata, sus manos eran increíbles, el conocimiento no era solo humano; tenía una enseñanza fuera de esta realidad, yo conocía de esto… sus maestros y guías, fueron Tobruk y Rajma, dos hermanos  mayores.   Sabia de su inquietud, de su búsqueda, el siempre meditaba, no consumía carnes rojas, ni pollo solo en algunas ocasiones pescado.

Le gustaba el campo, hacer largas caminatas, contemplar la naturaleza y tener tiempo para recorrer lugares  inhóspitos quizás para algunos, pero inmensamente bellos con una  naturaleza enmarcada entre lo agreste y lo fascinante.  Le gustaba el olor a zorrino, cuento este detalle porque es importante en la continuidad de la historia.

Lo acompañé en todo momento, hasta que llegaron los hijos, Ifigenia fue la primera y luego llegó Demóstenes, a los 26 años estaba aguardando mi tercer hijo, eran las primeras semanas de mi embarazo, cuando aconteció el llamado, se imaginan si bien Ángel tenía conocimiento de lo que significaba, yo NO. Vivíamos en Villa Allende. Prov. de Córdoba.

No podía imaginar ni suponer, lo tomé literalmente, cuando me dijo,” los hermanos del espacio necesitan de un ser que seda sus brazos”.  Así fue  el mensaje que transmitió Ángel María Tonna a  María Isabel, cuando viajó ella hasta Aurora, Salto, Uruguay. María Isabel,  era parte del equipo médico que formaba  Ángel en Buenos Aires. Tenía glaucoma, alguien le había comentado que allí en Aurora había médicos del Espacio.

En ese momento, me asusté, lloré, le supliqué que no fuera, pero Ángel  ya había decidido  ir. Cuando regresó, trajo con él una  fotografía fotocopiada del Hermano Nicolás.  La misma había sido  tomada por Ángel Tonna.  Ese fin de semana, cuando volvíamos del campo,  Ángel decide comenzar a conectarnos con los hermanos de Aurora.

El era un excelente canalizador, un instrumento útil a la necesidad del momento,  no era médium, tenía una  enorme capacidad para transmitir a través de su naturaleza los diversos mensajes que fueron revelando nuestros hermanos mayores.

Esa noche yo tenía mucho miedo, no conocía bien  lo que era meditar, entrar en contacto y más con EXTRATERRESTRES. Pero ahí estaba, siguiendo las instrucciones que ellos marcaron. El silencio, la quietud y luego la comunicación, para mi sorpresa no podía dejar de sentir y pensar “SON MIS HERMANOS”, cuando Ángel transmitió exactamente “somos vuestros hermanos” yo no tenía dudas, quedé sumamente sorprendida, me fui acostar sin pensar demasiado, estaba segura de lo que había sentido.

Así durante todo ese mes nos fuimos conectando con los hermanos de  Aurora,  aguardábamos con alegría los encuentros y sus  enseñanzas. Las mismas siempre se grababan para poder volver a escucharlas.

Al mes más o menos, se produce la transmigración,  yo no estaba presente cuando esto acontece, tuve que dejar el recinto ya que uno de mis hijos se había despertado; cuando regresé a la sala, ya había concluido el contacto.

Ahí me dice  María Isabel que debía escuchar el mensaje, el mismo hacía referencia a la transmigración de Ángel, simplemente no solo entrego sus brazos sino también cedió su naturaleza para que un ser procedente de las Pléyades  pueda cumplir con el designio divino.

Su nombre SARUMA. Un ser que asumió karma, familia, trabajo, todo lo que involucra a una familia y a una realidad dentro de la evolución de tercera dimensión.

En ese tiempo no entendía demasiado, me limitaba a escuchar, aprender, estar.  No hubieron cambios físicos, seguía siendo desde el cuerpo Ángel, pero la esencia, lo interno era lo que revelaba el propósito determinado  dentro del camino que nos habría de conducir al DESPERTAR.

Así comienza el CAMINO DE RETORNO, un camino hacia  dentro de uno y hacia un lugar enclavado entre montañas, debíamos crear ese camino, vivirlo.

Por indicación de Saruma nos trasladamos a “LOS TERRONES” (Capilla del Monte, Córdoba),  era el lugar designado para vivir lo nuevo, lo que determinaba el contacto.

Así tres personas, Ángel, Marisa (le llamaban de esta manera a María Isabel) y yo Betty emprendimos el camino, solo que una tenía glaucoma y la otra estaba embarazada. Pero ni eso nos detuvo, la experiencia de cada viaje, de cada travesía era increíble, sorprendente, maravillosa. El camino se fue abriendo a machete, hasta llegar a los lugares indicados por la hermandad intra -terrena, los guardianes de la CIUDAD DORADA. El rey Kalkantin era nuestro guía, entre cerros, balcones y ríos.  Son ellos los comechingones  que se inmolaron en la zona de Ongamira.

Fueron meses de entregas, desafíos e  innumerables pruebas de fe, confianza y credibilidad. En ningún momento se nos obligó, siempre se sugirió, demás está decir que la aceptación del camino era parte de nuestra determinación y afirmación. Seguíamos  las enseñanzas que marcaron profundamente nuestra continuidad.

Antes de continuar el relato, dentro del camino que desenvuelve los encuentros,  quiero contarles una experiencia simple pero precisa; al  mes de la transmigración de Saruma, decidimos viajar a Aurora, iba a ser mi primer viaje a este centro intra-terreno. Tenía muchas expectativas y deseos, no revelados  a Angel, ni a Marisa. Había decidido ver a Nicolás, ya que él por las noches venía a encontrarse con Ángel Tonna. Era mi secreto, y también mi primer contacto.

Llegamos a Aurora, conocí a la familia y compartí  junto a Tonna y sus hijos charlas del campo…nos habían preparado un cuarto en la casa, a la noche a una determinada hora se apaga la luz, ya que en ese tiempo no había tendido eléctrico sino generadores.

Nos fuimos a dormir,  todo estaba en silencio, yo aguardaba un pequeño sonido para así levantarme y poder ver a NICOLAS, no tengo idea cuanto pasó pero en un momento escucho unos golpecitos en la puerta y me digo, “llegó” lo terrible es que me duermo apenas esto sucede  y tengo un sueño muy real, tan real que siento, pienso y observo como si estuviera despierta.

Estaba delante de una hermosa mujer,  ella estaba mirándome sonriente, yo no podía dejar de verla, no había visto una mujer tan bella. Ella se limitó a decirme  “SOY LA COMANDANTE DE LA NAVE”.

Este fue mi primer encuentro…al despertar por la mañana Ángel me cuenta que no pudieron despertarme, ellos habían visto descender la nave y a pesar de los ruidos y ladridos de los perros yo dormía profundamente, solo que en realidad mi alma se había trasladado hacia el interior de la nave.

A Tonna le informan que alguien más había entrado con él, cuando bajé a desayunar ya Ángel mi esposo le había contado mi sueño, apenas ingreso me dijo ¡fuiste vos la que entró!…por supuesto lo que primero quería saber era quien era esa hermosa mujer…solo respondió “no puedo decirte quien es; un día tú lo sabrás”.  Hoy después de tantos años se quien es ella,  su nombre es GUATUMA, ella es  quien comparte mi ciclo de vida,  enseñanza y quien acompaña mi camino de retorno.

Al regreso ya próximos a Córdoba, se siente un fuerte olor a zorrino, miro a Ángel  y le digo  “ahí está tu aroma favorito”, y para mi sorpresa  me dice, “como puede gustarme eso si es espantoso”, se imaginan la respuesta cayó como un balde de agua helada sobre mí. No era Ángel sino Saruma.

Queridos hermanos es simplemente una pequeña parte de esta historia de vida y entrega.

Con amor y gratitud

Betty

14 comentarios en “Ser Instrumento

  1. Gracias Betty-Me es inmensamente gratificante y hermoso tu relato que gran parte conocemos por lo vivido con ustedes desde el 11 de mayo de 1986.Por eso muchas veces uno calla por prudencia sobre todo cuando se falta a la verdad. Conocemos tu enmenso sacrificio en tu vida formal,fisica mundana,pero conocemos también tu inmenso tesoro espiritual.En la sala comedor que tenían en Villa Allende y sobre la pared del oeste tenían la fotogria del hermano Nicolas.

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  2. Vivian del Huerto Roldan

    Querida Betty: Me encantó volver a conectarme con esa parte de tu propia historia en el camino de retorno. Qué bueno todo lo que estás enviando. Gracias y Bendiciones. Te queremos. Vívian y Eduardo.

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  3. Querida Betty, que emoção e gratidão poder compartilhar deste belo e sagrado caminho, deste testemunho de amor universal. Graças a vc querida hermana e gracias a los Hermanos Mayores por estarem sempre conosco, pela presença e amor, nos desvelando o caminho de encontro com o Cristo. Muitos beijos desta sua irmã brasileira

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  4. Querida Betty
    Conhecer-te e fazer parte do teu caminho, é um privilégio.
    Não há palavras para o que já aprendi contigo.
    Fico feliz por teres tomado a decisão de escreveres os relatos da tua vida terrena. São testemunho de grande coragem e de um grande amor.
    As experiências que tive oportunidade de ter contigo, fazem parte de mim e jamais as esquecerei.
    Eu e a Teresa temos-te no nosso coração.
    Bem hajas pela abertura de consciência na Irmandade que nos deste acesso. Hoje sentimo-nos mais integrados é profundamente gratos.
    Em breve contamos falar contigo.
    Em Amor como irmãos na Luz Maior te reconhecemos reconhecendo-nos.
    Reverência e gratidão
    João e Teresa

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  5. Maria Albertina Cruz

    Muito obrigada por partilhares tão linda história de vida.Sinto-me abençoado por teres entrado na minha vida,eu que ando na busca da Paz e da Luz que em ti se reflecte em todo o teu ser.Gratidão Infinita.Não vejo a hora do nosso reencontro aí e que o João está a planear daqui do Porto.Grande abraço Tininha

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  6. Amor y Gratitud por compartir semejante Experiencia Trascendente y Extraordinaria… Si bien he escuchado la historia muchas veces en Yky Shamuayka …es muy bello poder leerlo aquí y tomar fuerza para seguir. Abrazos de Luz!

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