Revelando la Unidad “ERKS/ LIS FÁTIMA”

A vosotros hermanos, eternos caminantes del Cielo y de la Tierra, los convoco para que vivamos juntos  este suceso Divino.
Será una travesía nueva, un camino diferente, lo transitaremos unidos en la luz, guiados por el amor, percibiendo la atracción que genera el gran imán cósmico “EL CRISTO”. Sigue leyendo

Resuena un Nuevo Tiempo

Queridos hermanos lectores:

Fue necesario disponer de  tiempo y espacio para   adaptarnos  a  los nuevos registros  que revela el camino de unidad. Este camino contiene la experiencia que otorga  la tierra y la revelación que determina el  cielo. Es la fusión y el conocimiento adquirido en el gran propósito que marca el despertar y el retorno. A partir de hoy vamos a vivir un nuevo recorrido, inédito, sorprendente, relacionado  con la transformación y la transfiguración. Sigue leyendo

Tiempo de Alianza

Desde el principio al fin existe un orden Divino. El mismo acompaña el desenvolvimiento de toda actividad interna, externa y cósmica.
Bajo la ley de retorno, el hombre ha logrado comprender y vivir los distintos ciclos que genera  este orden superior.

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Señales del Cielo

El eterno viaje de regreso le permite al peregrino avanzar pausado pero  constante hacia la meta. La humanidad se encuentra ante la oportunidad de atravesar un nuevo portal.  El maravilloso poder que genera la luz del ORIGEN AL FIN. Nos permite  SER simplemente INTEGRADOS. Sigue leyendo

Sembradores de Luz

Dentro del gran pentagrama cósmico avanza el hombre sediento de luz y vida divina. Son los tiempos eternos dadores de acordes y resonancias que unen lo finito e infinito de una realidad humana trascendiendo hacia la nueva espiral.

El orden divino rasga una vez más el velo invisible para revelar a los peregrinos reunidos ante el  gran altar,  el nuevo camino de gracia y hermandad.

Las frecuencias de luz generan las octavas que interconectan la tierra y el cielo permitiendo comprenden el pasado, el presente y el futuro que deviene ante la magna presencia del Cristo Cósmico que se aproxima al re-encuentro.

Mucho se ha revelado dentro del camino transitado, pero hoy, es tiempo de cambio de ascensión, es el comienzo que nos habrá de conducir hacia el objetivo que marcan los ciclos de la reintegración.

Por ello en este día uniré el pasado y el presente consciente, y abriré la puerta hacia el futuro que aunque incierto refleja la luz del gran encuentro…

Desde el principio al fin existe un objetivo, DESPERTAR, bajo el compromiso de SER conscientes, RESPONDIENDO al LLAMADO y al sentir de lo que murmura el hombre dentro de sí.

Nos fuimos reuniendo para reconocernos, nos fuimos abriendo para recibir lo nuevo, para vaciarnos y llenarnos de la luz que representa el principio y el fin de este camino que recorremos en tercera dimensión.

El contacto con las HERMANDADES CÓSMICAS-SOLARES Y PLANETARIAS generó no solo la oportunidad de comprender el sentido que marcan los tiempos de transición sino también la oportunidad de volver. Asumiendo y revelando lo interno, lo externo y el devenir de lo cósmico que otorga la ley de retorno.

Hemos llegado al tiempo de concretar este enorme anhelo de SERVIR, de VIVIR la unidad y la multiplicidad contenida a través del DESPERTAR.

La Gran Hermandad Blanca nos habló del salto cuántico, de la trascendencia, de la oportunidad de ESTAR CONSCIENTES, de asumir nuestro LEGADO, aquel que históricamente aceptamos ante el CRISTO RESUCITADO.

El desafío ha sido siempre continuar el camino, avanzar hacia lo nuevo, aguardando el tiempo del re-encuentro. Hemos vivido innumerables vidas buscando el conocimiento, hemos traspasado muchas puertas y portales para adquirir el dominio de la naturaleza y el poder de la esencia.

Hoy estamos ante la gran oportunidad de nutrirnos interna y cósmicamente, somos aquellos que recorrieron valles, ríos y montañas buscando la verdad, sintiendo la naturaleza humana y planetaria, comprendemos el enorme desafío al que llegamos y damos gracias por el re-encuentro con nuestros hermanos mayores en este tiempo de retorno y concreción.

Quizás nos falten las palabras para expresar el júbilo que se siente al mirar hacia atrás y ver que estamos ante el gran abismo  y debemos saltar hacia lo nuevo que determina  el camino hacia el hogar.

Muchos se habló del SALTO CUÁNTICO, del retorno, de las leyes que rigen este compromiso de SERVIR siendo parte y partícipes de una alianza de amor y verdad.

Nosotros no estamos volviendo atrás, no estamos retrocediendo intentando llegar al Big bang, es más estamos avanzando hacia la verdad, para saltar dentro del tiempo que marca la entrega y el retornar.
Es muy importante comprender que hemos transitado ya el origen, y que dentro de cada ciclo fuimos evolucionando, como raza, como materia, como esencia. Hemos logrado enormes avances dentro del contexto humano/material/esencial.12787102_10208928005103515_1194108627_o

El creador no pretende que hombre vuelva al punto de partida inicial, sino que acepte la evolución dentro de cada etapa que requirió su existencia marcada por los claros oscuros procesos que determino su camino de evolución. Volver atrás simplemente no estaríamos reconociendo lo adquirido y no estaríamos preparándonos para el gran desafío que implica la ACEPTACIÓN del legado o designio de DIOS.

Hemos vivido muchas encarnaciones, hemos sido hombres y mujeres dispuestos adquirir la expansión de consciencia y el conocimiento que revela al SER HUMANO.
Estamos hoy atravesando un nuevo portal, ingresando a un tiempo de transformación material, por ello quiero referirme al tiempo del CRISTO HISTÓRICO.  Es simple y sirve para comprender lo magno y maravilloso que le otorgo DIOS a su CREACIÓN.

Quizás redunde recordando lo que tantas veces ya les comuniqué, este mundo fue creado por y para el CRISTO, EL HIJO DE DIOS. Nuestro gran desafío como almas fue adquirir una materia dispuesta a transitar un camino denso, con desafíos constantes y con oportunidades únicas. El tiempo que habría de requerir la evolución estaba marcado.
Asumir este compromiso fue el inicio de una marcha descendente y ascendente hacia la fuente para rescatar lo bello y sagrado que posee la luz desde el origen al fin. El adormecer la esencia nos permitió vagar en muchas existencias solo adquiriendo la experiencia de la naturaleza que habitábamos, si bien en cada recodo del largo camino de vida se otorgaron nuevas y mayores posibilidades.

El ser humano se fue creando, identificando, algunos se abrieron paso hacia el sentir del alma que murmuraba en lo profundo de sí. Y el tiempo marcó los años, los siglos y los acordes que determinaron la posibilidad de sentir.
Existieron muchos maestros, guías e instructores en este largo camino evolutivo. No solo lo fue para el hombre sino también para su habitad, cada reino evolucionó adaptándose al movimiento que marcaba el ritmo y el orden sujeto  a esta dimensión.

Hoy el hombre puede comprender y debe aprender a reconocer todo lo adquirido para así ante la gran responsabilidad que determina su accionar asume lo que verdaderamente él representa, un ser humano/divino que se torna consciente de su realidad original.

Nuestro mundo la tierra es nuestro habitad, desde el origen se han sucedido innumerables transformaciones, la misma fue cambiando a lo largo de las existencias y de las razas que acompañaron la evolución.

El Cristo y el Buda marcaron el inicio de un objetivo superior, el cambio de frecuencia dentro del camino de identificación. Lo divino se hacía carne para mostrar al hombre su destino y su origen.
El Buda en lo inmanente otorgó lo trascendente, revelando lo opuesto y el camino del medio para regresar conscientes al punto original, “siendo luz transformándonos en luz”.
El Cristo histórico, siendo el hijo de DIOS revela todo el diagrama sagrado, otorga el conocimiento de lo divino para revelarse en lo humano. El nos ha mostrado grandes verdades, simples para aquellos que lo sienten, pero complejas para quienes solo buscan la materia. El poder de unir ambos elementos materia y esencia nos hace percibir e intuir ambas corrientes constituidas en una misma esfera. Cielo y Tierra.

Fueron innumerables los milagros de Jesucristo, hoy quiero transmitirles con respeto y simplicidad lo que sentí en esta unidad que conforman los elementos y las señales de estos tiempos.

El gran milagro de la multiplicación de los panes y los peces enmarca la necesidad del hombre, ayer como hoy existe carencia y EL nos muestra la ABUNDANCIA  que otorgó DIOS al hombre en todos los planos y en todos los reinos.

Nuestro mundo posee 70% de agua y 30% de tierra. El agua como elemento da vida desde el origen a las distintas especies que habitan la tierra.  Mineral, vegetal, animal y humano. Todos ellos necesitan del agua, todos se gestan y se nutren de un medio acuoso. Por ello todos los ríos desembocan en el mar y el MAR está relacionado con la MADRE, con lo femenino con la evolución que permite la experiencia dentro del orden que rige la creación.
La tierra el lugar de vida y evolución que marca el camino de experiencia en cada etapa que el alma encarna sujeta al ciclo que determina su destino.

Los peces son parte de este mar, inconmensurable de vida, de alimento de alquimia y la tierra el pan representa  las semillas que fructifican, otorgando la harina que da forma  al alimento material.
Los discípulos del Cristo fueron en aquel tiempo PESCADORES. Hoy son SEMBRADORES  DE SEMILLAS DE LUZ.
En la última cena nuevamente el Cristo repartió el Pan y el vino. El pan se transformó en su cuerpo y el vino en su sangre, la transubstanciación, de elementos que confluyen en la existencia de la Tierra y representan la vida de la trascendencia.

Nosotros somos seres SOLARES. Los elementos que aquí se revelan son el fuego y el aire.  El fuego provoca la transmutación, el agua la purificación y el aire la vida que nos sostiene a lo largo del camino de evolución.  El éter constituido en la gran esfera contiene los nutrientes que necesita el alma para vivir cada encarnación, para constituirse en la unidad siguiendo el camino del despertar.

Las partículas de luz emanadas del gran MAR CÓSMICO bajo la GRACIA DIVINA DE LA MADRE son las semillas que anidadas en nuestro interior crean el CUERPO CRÍSTICO, permitiendo avanzar hacia el nuevo estado superior.
El religar que nos convoca contiene todos los elementos necesarios para vivir y sentir  los nuevos acordes que posee la octava corriente de luz.
Las leyes que rigen el retorno nos convocan a una nueva sintonía, que nuestro cuerpo y alma estén afines a la receptividad de este nuevo sonido.

Con amor y gratitud.

Betty

Percibiendo en el Silencio

Queridos hermanos lectores:
Así como existen tiempos oportunos, existen silencios necesarios, estos silencios poseen acordes y frecuencias solares, pertenecen al origen y revelan en lo profundo e íntimo de cada ser un lenguaje estelar, son los nuevos registros que acompañan el camino hacia el altar. Sigue leyendo

Tiempo de luz

Queridos hermanos lectores:

Durante todo este año hemos compartimos el contacto, la revelación y la transformación, la misma nos fue acercando  al Templo Mayor.
Los invito a re-leer los distintos temas que fueron tratados y entregados a vosotros  porque encontrarán en ellos aún muchas respuestas. Cada tema es una herramienta que sirve al propósito, es la sutil alforja llena de semillas que maduran con el tiempo  y aportan compromiso y nueva visión para asumir y aceptar el desafío de llegar a concretar el gran designio de amor. Sigue leyendo

Desde lo Humano a lo Divino

Queridos lectores, la Tierra está ubicada dentro del sistema planetario y solar. Tiene hoy la oportunidad de trascender a niveles superiores e integrarse a las leyes que responde dentro de las nuevas nomenclaturas.
El hombre está constituido por siete chakras y siete glándulas, que están en concordancia para la creación y correcto funcionamiento del cuerpo de luz, cuerpo activado en esta etapa. Sigue leyendo

Transitando la Cuarta Dimensión, “El Tiempo”

A vosotros hermanos, eternos caminantes del Cielo y de la Tierra, los convoco para que vivamos juntos  este nuevo tiempo, como bien vosotros sabéis el tiempo es la cuarta dimensión, es el plano que interconecta lo material y lo divino, en una nueva realidad trascendente y única que ha de conducirnos hacia el re-encuentro y la paz. Sigue leyendo